La mama

Las mamas son glándulas con la función principal de producción de leche materna para el recién nacido.

Su formación:

ACINO – la menor parte de la glándula, responsable de la producción de leche en el período de lactación;

LÓBULO MAMARIO – constituido por el conjunto de acinos;

LOBO MAMARIO – conjunto de lóbulos mamarios que se conecta a la papila por un conducto;

CONDUCTOS MAMARIOS – 15 a 20 canales que conducen la leche hasta la papila;

TEJIDO GLANDULAR – conjunto de lobos y conductos;

PAPILA – protuberancia elástica donde desembocan los conductos mamarios;

AREOLA – estructura central de la mama donde se proyecta la papila;

TEJIDO ADIPOSO – tejido graso que cubre la mama, característica que viene del tipo físico, alimentación y edad de la mujer.


Pezón y areola
Mirando desde afuera, cada mama en su región central tiene una areola y un pezón (papila mamaria), de donde salen los 15 a 20 conductos. La piel del pezón es pigmentada, arrugada y áspera. Es áspera por la presencia de glándulas sebáceas que producen pequeñas elevaciones en esta superficie.

Tamaño, formato y densidad
Tamaño, formato, pezón y areola son distintos individualmente en cada mujer. Las diferencias entre las mamas son mínimas y sin importancia. Cuando pequeñas, las mamas tienen poco peso y, por tendencia, son altas y empinadas quedándose lejos de la pared del tórax, si grandes son pesadas y tienen tendencia de tocar la pared torácica. Cuando más jóvenes, las mujeres presentan mamas con volumen más grande de tejido glandular haciéndolas más firmes y densas. Cerca del periodo de la menopausia, el tejido atrofia y es sustituido progresivamente por tejido adiposo, para finalmente se constituir casi exclusivamente de grasa y restos de tejido glandular, en el período posmenopausia.


Ciclo de desarrollo
Desde la niñez, las niñas presentan pequeña elevación en la región mamaria por la presencia de tejido mamario rudimental. En la pubertad, las hormonas empiezan a actuar más.

En la fase adulta, estimulada por los ciclos de progesterona y estrógeno, las mamas se quedan más hinchadas durante el período menstrual debido a la retención de líquido. La acción de la progesterona en la segunda fase del ciclo menstrual genera la retención de líquido en el organismo, en las mamas visiblemente, causando en ellas hinchazón, endurecimiento y dolor. En la menopausia, muchas veces ocurre atrofia glandular y la sustitución del tejido parenquimatoso por grasa en la mama.

Por los distintos niveles hormonales, las mamas reaccionan a los ciclos mensuales, pasando por cambios. El estrógeno fortalece la mama generando una concentración más grande de líquido y vascularización, hinchándolas y proporcionando la multiplicación de las células. Todo eso es un preparo para el embarazo, es decir, para la posibilidad de generar la leche materna en el caso de la fecundación y, si esta no ocurre, disminuirá la hinchazón y todo vuelve a lo que era antes.

Vascularización
La mama es irrigada por la arteria mamaria y ramos de la arteria axilar. De la arteria mamaria salen los ramos que perforan y atraviesan los cuatro espacios intercostales, en general dos vasos por espacio, que traspasan el músculo pectoral llegando a la mama por detrás. Los ramos axilares de la vascularización mamaria son la arteria subescapular, a arteria torácica externa y la arteria acromiotorácica.