Regreso

Força na Peruca

Columnista:

Christina Martins

chris.martins@fundacaolacorosa.com

Christina Martins es una periodista, con más de 30 años de experiencia en la área cultural. Trabajó en el Segundo Caderno de O Globo y como asesora de prensa, fué la responsable por administrar la imagen de los artistas como Zeca Pagodinho, Beth Carvalho, Jota Quest, O Rappa y Frejat. Como productora, ideó y fue curadora de la exposición Força na Peruca, presentada en la Caixa Cultural en 2015. Además de los proyectos, vueltos para el público infantil, Sebinho nas Canelas (2005), Amigos na Praça (2016) e Bloco da Pracinha (2006). Desde 2003 es editora del JB en Folhas ? Jornal do Jardim Botânico, que circula en el barrio y edita la página del facebook del Amigas da Pracinha, con consejos y servicios para madres y padres. En 2012 participó, a invitación del Gobierno de los EUA, del intercambio Professional Fellows, donde visitó varias instituciones que trabajam con salud de la mujer.

El maestro, el linfoma y la música

 

Antonio Valente Simão trae el coraje en el nombre (Valente significa valiente, en español). A los 18 años, tenía las preocupaciones normales de la edad, como fiestas, amigos y el inicio de la Facultad de Música, en el Conservatorio Brasileño de Música, en Río de Janeiro. Hasta que en una mañana de sábado de carnaval, en febrero de 2013, Tom -como Antonio es cariñosamente llamado-, fue sorprendido con el diagnóstico de Linfoma de Hodgkin, un cáncer de sangre que puede manifestarse de varias maneras.

La enfermedad tardó en ser identificada, ya que el joven estaba haciendo una dieta para adelgazar. Como quedó muy delgado - llegó a perder 18kg -, y comenzó a tener falta de aire y la alerta de la madre Patricia Valente fue accionada. Un primo médico pidió unos exámenes y luego solicitó con urgencia una tomografía, donde apareció una masa enorme en el mediastino-región cercana a la caja torácica-, cerrando la tráquea. Allí estaba el problema que Tom y la familia iban a afrontar durante los próximos años. El susto cogió a la familia Valiente de sorpresa, pero la unión en torno a Tom hizo toda la diferencia. La madre, Patricia y los tíos Luise y André, además del padre Eduardo Simão, salieron corriendo para investigar sobre la enfermedad.

En el comienzo la información era que su diagnóstico era el mejor delante del cuadro, porque el tratamiento era muy acertivo y las posibilidades de curación muy altas. Sin embargo, después de seis meses de tratamiento, el organismo de Tom no había respondido a la quimioterapia como se esperaba. Entonces comenzó aquella rutina sin gracia de médico, hospital, quimioterapia, radioterapia y medicinas con nombres nada atractivos. Al final, Tom hizo dos trasplantes, siendo el último de médula ósea, recibida del padre.

En vez de rebelarse con la enfermedad haberlo alcanzado tan joven, Tom decidió usar la música como compañera durante ese período de dos años, entre tratamientos, cirugías e internaciones en un hospital de São Paulo. Se aprovechó para organizar los estudios de la Facultad, programó clases de regencia, de alemán y hasta de flauta en el propio hospital. La música animaba el ambiente y era común, en los días de clase de flauta, que  los pacientes y acompañantes aguardaran en el pasillo para oír profesor y alumno tocando.

En 2014, cuando regresó a Río, después del primer transplante, Tom decidió crear un Coral en el Jardín Botánico, donde vivía. Convocó a familiares y vecinos del entorno. Él mismo cuidó el arte y la divulgación. Yo, que conocía a la tía, me animé y decidí participar y apoyar. Así, en agosto del mismo año, el Coral JB comenzó sus ensayos, en la Parroquia San José, en  Lagoa. Las noches de los lunes Lunes nunca más fueron las mismas y se volvió rutina el grupo formado por jóvenes y señoras, de diferentes edades, reunirse para cantar. El maestro, a su vez, inspirado en su homónimo, Tom Jobim, también habitante del barrio, apostaba en la Música Popular Brasileña como repertorio. Y así fuimos aprendiendo a cantar cirandas y canciones como "Asa Branca", "Carinhoso", "Wave" y "Todo azul do mar", entre otras.

Nos volvemos una gran familia, conscientes de los límites y de la capacidad de cada uno. Tom se dedicaba al máximo y cobraba presencia, puntualidad. Para muchos el encuentro era casi una terapia, pero para el maestro había una meta: hacer una presentación para el público del barrio y comenzó a planear. Y Tom fue, poco a poco, madurando delante de nosotros, siempre hablando abiertamente sobre la enfermedad, el tratamiento y sus efectos. Pero también hablaba de música, de novias y de programas culturales. Acompañamos todas las etapas y, incluso cuando tuvo que ausentarse por tres meses, al final del año, para el segundo transplante, seguimos ensayando para hacer bonito cuando el maestro volviese.

A comienzos de 2015, Tom regresó a los ensayos, ya con la fecha de la primera presentación del Coral JB marcada para agosto, en la plaza Pío XI, reducto de los eventos culturales en el barrio. Fueron meses intensos de ensayo, donde cada uno dio su mejor. Nuestro recital sucedió en un fin de tarde de domingo y lo hicimos hermoso. Nos posicionamos, arreglados y ensayados con la camiseta del coral - producida por el maestro - en nuestro escenario, en la escalera de la plaza. Nuestra presentación fue hermosa y aplaudida por los residentes presentes. Al final, bajamos  y formamos una gran rueda con el público, cantando la primera ciranda que aprendemos. En ese momento me acuerdo de haber visto a Tom, mirando sereno. Este había sido su proyecto de vida en los últimos dos años. Esta fue la manera en que arregló para lidiar y convivir con la enfermedad. Aquel grupo, cantando, de la manera que él ensayó fue su remedio. Allí estaba su momento #fuerzaenlapeluca.

Animado con el Coral, y consciente del poder terapéutico de la música, Tom comenzó a programar otras presentaciones. Dos de ellas sucedieron  en octubre, en el Instituto Fernando Figueira, en Flamengo - considerado un "hospital amigo del niño", por la Organización Mundial de la Salud (OMS) -, por cuenta del Día de los Niños y fue muy especial. El cuidadoso maestro preparó una hermosa versión para "Quieres jugar en la nieve", de la película "Frozen". También nos presentamos dentro de la programación del Octubre Rosa, en la Iglesia San José (foto) y en la fiesta de fin de año de la Fundación Laço Rosa.

El joven maestro siguió ensayando y cantando con el Coral JB hasta el medio de 2017, cuando fue seleccionado entre varios regentes, para un curso impartido por uno de los mayores nombres de la música clásica, el maestro Isaac Karabitchevsky. Recuperado de la enfermedad y viviendo un día a la vez, con la revisión de los exámenes cada seis meses, Tom está llevando una vida normal. Más que normal, yo diría, ya que pasó los últimos seis meses entre Londres y Múnich, en Alemania, aprendiendo música y haciendo un curso intensivo de alemán. Y aun con la agenda intensa de estudios arregló tiempo para dividirse entre tres corales, incluyendo uno que ayudó a montar en la escuela donde estudiaba. Ahora, de vuelta a Brasil, él pretende dar clases de música, arreglar un trabajo y hasta reanudar el Coral. Vida que sigue.

Para la madre de Tom, la enfermedad trajo algunas lecciones. La primera fue aprender a lidiar directamente con el problema, ya sea del tamaño que sea. "Es despertar cada día pensando en lo que puede ser hecho y seguir adelante, sin reclamar", afirma Patricia, que cree que el mayor aprendizaje, sin embargo, fue sobre solidaridad. "Yo, mi hijo y mi familia, tuvimos apoyo de gente que ni nos conocía. Es muy bueno saber que todavía hay muchas personas dispuestas a ayudar, sin ver a quién. Esto es una experiencia única ", concluye.

 

#fuerzaenlapeluca